Toda coqueta; como una manceba
ingenua y candorosa, duerme a pierna suelta
la laguna, majestuosa y deberás esbelta;
en su lecho virginal de diademas y guirnaldas;
perlas y esmeraldas; zafiros y amatistas,
brillantes y piedras preciosas
II
Iluminando tu rostro resplandeciente;
le quitas su encanto al cielo infinito.
Tu resplandor cual estrella refulgente;
pierde su lumbre en una noche silente;
muriendo en tu regazo, silenciosamente.
III
Tus cuerpo de purpuras incandescentes;
tu cabeza y trenza yacentes;
una sola, cual rio sin torrentes,
recorre por un campo de verdor existentes,
formando recodos, meadros y vertientes
IV
Y cuando el viento cordillerano agitan
tus aguas; revientan las olas, gritan
las gaviotas; se espantan las otras,
los rayos y relámpagos truenan;
cae el granizo y las lluvias también.
V
Tu imagen angelical se trona adversa;
cambia el ambiente, trepitan las aves;
tiemblan los cerros; sigue la tormenta.
El "Yana Orqo" se atormenta,
el "Baibilla " también, cae un rayo
en la torre; cunde el miedo; sálvese quien pueda.
(FRUCA)